“La
Patria es un don, la Nación una tarea”
Texto
completo de la declaración
1.
La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual
distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones
políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de
confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación
actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los
argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como
pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos
excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.
2.
La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni
para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de
vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada
a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente
funcionamiento produce un alto costo social” . La calidad
institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de
todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes
del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su
legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien
común.
3.
Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es
un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una
deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de
hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de
Dios” . Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de
leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no
de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en
cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la
sociedad.
4.
La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos
convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con
espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el
Bicentenario de nuestra Patria.
5.
Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena
voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor,
que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria
argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos
y sé su guía para siempre” . Una vez más ponemos estos deseos y
esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján.
Notas:
(1)
Cea. “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad. 2010-2016”,
n°35.
(2) Cea. “Afrontar con grandeza nuestra situación
actual”, n°11.
(3) Salmo 28 (27) 8-9.
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